29 junio 2006

El Escorial

Monasterio de San Lorenzo de El EscorialHace ya unos días que quedé con una antigua compañera del colegio, a la que hacía años que no veía, para subir al Escorial y sacar así alguna foto del monasterio. Le pedí que, por favor, fuéramos por la tarde, pues me hacía especial ilusión fotografiarlo con luz de atardecer.

El cielo se iba cubriendo al ritmo al que nos acercábamos a nuestro destino, hasta el punto en que se puso a lloviznar a la altura de Torrelodones. Qué desilusión fue llegar y ver un monasterio [tan] apagado. Que ya es un pelín apagado de por sí, pero sin el Sol que lo ilumine, no había nada que hacer, salvo cruzar los dedos o lanzar algún sermón mirando al cielo.

Sin embargo, pudimos sacarle alguna foto, aunque no han sido nada del otro mundo. O quizás sí, pero del malo. Ninguna que merezca la pena guardarse, la verdad.

A pesar de todo, valió la pena subir hasta el pueblo, sin duda, aunque sólo fuera por habernos contado alguna anécdota el uno al otro. Hacía tiempo que no quedábamos, ni siquiera para hablar, por lo que las risas fueron constantes.

3 comentarios:

Cervinia dijo...

buenos recuerdos me trae el Escorial, aquellos veranos de niños, cosas q nunca se olvidan
un saludo

Pepe Pont dijo...

La verdad es que está siempre repletito de niños: jugando con la pelota, en triciclos, bicicletas, correteando, pilla-pilla, ...

No cabe duda de que el ambiente es de lo más agradable ^^

Gracias por tu visita :)

Pepe Pont dijo...

La verdad es que es una excusa cojonuda, y lo dijimos, aunque tirando a broma :P Aunque, ¿quién sabe? ^^

Un beso euRia :)*