Camino de una comisaría de la Guardia Civil, recibo un SMS de un amigo: "Prprat bankt! Vngo cn 1klega,k s dl Barsa.A ls 7,va?". Faltaban seis horas para el partido y tenía buenas vibraciones.
Apareció a la hora acordada, las 19.00, con un tipo con el que había coincidido en alguna fiesta, parecía buen chaval. Faltaban todavía 105 minutos para que se diera comienzo al partido, y nos pusimos a preparar el mencionado banquete: patatillas, gloriosos ganchitos, galletas de pan con Philadelphia, ... y los nervios comenzaban a emerger: Abrí el primer litro de cerveza.
Durante las casi dos horas que quedaban, hablamos de todo un poco, de lo de siempre: mujeres, borracheras, anécdotas, momentos más o menos divertidos, de las últimas semanas, y cómo no, de fútbol. Anoche tocaba, anoche era el día.
Los jugadores saltan al campo y ya son dos las litronas vacías de encima de la mesa del salón. Empieza la tensión y desde este momento, las litronas que terminan en la mesa pasan antes por el congelador, sin darles tiempo a enfriarse...
No me apetece hablar del partido, aunque mis pensamientos y reflexiones son evidentes. Pero a medida que iban transcuyendo los minutos, la cerveza disminuía en proporción al crecimiento de la tensión que se respiraba en el [alcohólico] ambiente.
El Barça se pone por delante y el ambiente pasa a un estado de euforia, nos tiramos a la piscina, afónicos perdidos, embriagados en alcohol, embriagados en vehemencia.
Hier soir, le jour de gloire est arrivé...
18 mayo 2006
Le jour de gloire est arrivé
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