Hace ya diecisiete días que me fui de vacaciones y, cada día que pasa, más ganas tengo de estar de vacaciones. Se acerca el fin de estas tan amadas fechas y el comienzo de depresiones y ganas de desplomarse. Volver a la rutina forma parte del juego; un juego al que, si dependiera de la vuelta del final que nos acecha, jamás decidiría jugar.
Habrá que apurar las horas de sol y playa, luna y alcohol, pues en un abrir y cerrar de ojos, me encontraré en el despiadado mes de septiembre, víspera de las aulas universitarias que tanto nos han hecho gritar...
12 agosto 2005
Síndrome pre-postvacacional
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario